jueves, 2 de mayo de 2013

El Dortmund entierra la era Mourinho Sepultureros vestidos de éxito


El Real Madrid sucumbió por tercer año consecutivo a orillas de la final de la Liga de Campeones, ensanchó la sequía continental que lastra el club en los tiempos recientes y dejó entrever el final de una era, la del portugués Jose Mourinho en el banquillo blanco.

A falta de que la final de la Copa del Rey haga balance de un año abrupto, plagado de sinsabores y, pase lo que pase, por debajo de las expectativas generadas en la apertura, el ciclo de Mourinho echará el cierre con menor brillo del prometido.

El técnico del Real Madrid afrontó la rueda de prensa posterior a la eliminatoria contra el Borussia Dortmund como el inicio de un epílogo anunciado. Aún retumbaban los ecos de las gargantas secas de miles de seguidores que dejaron su alma en el cemento de la grada.

Jose Mourinho, sin embargo, no hizo mención alguna a la entrega de una afición de la que siempre ha sospechado. Ni una palabra de agradecimiento. Ni una sola evocación.

El técnico del Real Madrid empezó a dejar claras sus intenciones de futuro tras el triunfo de su equipo en Old Trafford, cuando selló el pase para los cuartos de final de la Liga de Campeones, después de una eliminatoria agónica ante el Manchester United.

En su trienio madridista, Mourinho ha logrado una Liga, una Supercopa y una Copa del Rey. Dos, si gana al Atlético Madrid el próximo 17 de mayo. Un bagaje nada espectacular de un preparador que, con las semifinales europeas, alardea de haber devuelto al Real Madrid a la elite continental, de haber recuperado la condición de cabeza de serie y de haber conseguido un buen balance económico. Insuficiente equipaje para una entidad que se maneja a base de títulos.

Mientras en los muros del Bernabéu aún resonaban los ecos del último aliento del partido ante el Dortmund, Mourinho, en inglés, subrayaba las excelencias del mundo del fútbol en Inglaterra.

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