lunes, 15 de junio de 2015

Así son los 3 fieles y discretos mosqueteros de Ronaldo



La reciente escapada de Cristiano Ronaldo a Saint-Tropez sigue dando que hablar. Su cuadrilla de amigos no ha dudado en recurrir a las redes sociales para compartir las fotografías de su estancia en el yate de Phillip Green, dueño de la cadena británica de tiendas de ropa Topshop. Y los signos de interrogación no dejan de picar la curiosidad de los miles de fans de la megaestrella portuguesa en todo el mundo.

¿Quiénes son los acompañantes que parecían pasárselo tan bien junto a él en aguas de la exclusiva Costa Azul? La imagen que más comentarios ha generado es aquella en la que se ve a CR7 en actitud muy cómplice con un joven de color. Unos dicen que sólo debe interpretarse como una ilusión óptica, otros apuntan a un acercamiento «excesivo» entre ambos bajo el sol. Se trata de José Semedo, de su misma edad, 30 años, y natural de la localidad costera de Setúbal (la misma donde nació José Mourinho, por cierto), cerca de Lisboa. Un futbolista portugués que juega en el Sheffield Wednesday de la Segunda División inglesa y se ha convertido en ídolo de la hinchada local desde que fichó por el club conocido como «Los Búhos» en 2011 procedente del Charlton.

Son amigos de juventud, pues Cristiano y él jugaban en el Sporting antes de que sirAlex Ferguson llegase con su chequera y se llevase a la entonces emergente perla al Manchester United, antesala para su desembarco en el Real Madrid.

Semedo declaró recientemente a un diario del Reino Unido: «Le he dicho que venga a verme jugar en Sheffield (ciudad próxima a Escocia y cuna de Pulp, The Human League o Arctic Monkeys). A los aficionados les encantaría que apareciese un día Ronaldo por allí».

Miguel Paixao, de 31 años, es otro de los compinches que han saltado al primer plano desde que salieron a la luz las instantáneas. Originario de Vila Real de Santo António (una preciosa población del Algarve, no lejos de la frontera con España), compartía con el «crack» inquietudes y aspiraciones cuando el gran competidor de Messi tenía sólo 14 años.

Dormían en una modesta pensión en la avenida Duque de Loulé, en pleno centro de la capital portuguesa. Y ya entonces Paixao le escuchó decir: «Algún día jugaré en el Real Madrid». Con el paso del tiempo, la amistad se ha revelado muy fiel entre ambos, con ese cariño de las personas que han militado en el lado más humilde de la vida. Miguel no despuntó en ningún equipo. Fue despedido por el Sporting de Lisboa y le contrató el Uniao Leiria. Ahí terminó su andadura en la primera división. Ahora se le puede ver en las filas del Oriental, adscrito a la segunda categoría.

Como hermanos

La autenticidad de estas relaciones se prolonga con Ricardo Regufe, «sport marketing manager» de Nike en Portugal desde hace 15 años e inseparable de Cristiano en los últimos años. El fibrado «Ricky», como le conocen sus allegados, se ha convertido en un auténtico baluarte para el actual Balón de Oro. Siempre le acompañaba cuando viajaba con Irina Shayk y disfruta del afecto del hijo del jugador, fruto de una gestación subrogada con una mujer norteamericana que firmó un acuerdo de confidencialidad para no revelar nunca su identidad.

En los círculos sociales de Lisboa se dice que puede considerarse a Regufe como casi un «hermano» para Ronaldo. De hecho, suele referirse a él en Facebook con frases como: «Una buena cena con un buen amigo». Así, se les vio compartir confidencias y risas en las gradas del último Madrid Open de tenis. Claro que el verdadero hermano de CR7 es Hugo Aveiro, ese chico fuerte al que también nos hemos acostumbrado a ver en las fotos del delantero y a quien le ha dedicado algunos de sus triunfos más sonados (como la décima Champions, levantada precisamente en Lisboa el año pasado).

El joven tiene problemas con el alcohol (como el padre, que murió de cirrosis), y antes con las drogas. Ambos se fundieron en un emotivo abrazo aquella noche de 2014 en el Estadio da Luz. Cristiano le dijo: «Yo he cumplido mi parte de nuestro pacto. Ahora te toca a ti cumplir la tuya: dejar de beber».

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