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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Video Celtic 2 - 1 Barcelona

Dos remates, dos goles. Un córner cabeceado por Wanyama y un pelotazo arriba que culminó Watt le bastaron al Celtic para llevarse un partido (2-1) en el que jugó a merced del Barcelona, que no pudo sellar su clasificación para los octavos de final de la UEFA Champions Lesgue y deberá esperar a la próxima jornada.

Hace dos semanas, Jordi Alba apuntilló a este mismo equipo en el tiempo añadido. El fútbol fue entonces justo con el conjunto católico, porque castigó su mezquindad táctica haciéndole caer de la forma más cruel: en el último suspiro. Esta vez, en cambio, el antifútbol de los escoceses tuvo un premio tan inmerecido como inesperado.

Porque no hubo ninguna diferencia entre el Celtic del Camp Nou y el que se vio esta noche en Glasgow. El equipo de Neil Lennon volvió a cometer sin rubor otro atentado contra el espectáculo futbolístico con una táctica ultradefensiva que, eso sí, volvió a poner contra las cuerdas al todopoderoso Barça.

Con todo el equipo pertrechado atrás, defendiendo por detrás del balón y renunciando prácticamente a salir a la contra, porfiándolo todo a una jugada de estrategia, a alguna oportunidad a balón parado con la que sacar oro puro de un choque tremendamente desigual, el Celtic se sentía feliz.

Y esa jugada nacida de la nada llegó a los veinte minutos de juego, cuando Wanyama le ganó el salto a Jordi Alba en el segundo palo y cabeceó a gol un saque de esquina.

Fue, no hace falta ni decirlo, la única ocasión del Celtic en toda la primera mitad, porque el conjunto escocés solo dispuso del balón un 18 por ciento del tiempo antes de llegar al descanso.

El Barcelona, que venía avisado tras atragantársele el partido del Camp Nou, atacó mejor que hace quince días, imprimió mayor velocidad a la circulación del balón, buscó más las llegadas por banda de sus laterales (Alves y Jordi Alba) y puso cerco a la portería defendida por Forster sin darse un respiro.

Fabricó el suficiente peligro para marcharse al descanso por delante en el marcador -las dos ocasiones más claras, un disparo de Messi y un cabezazo de Alves, se estrellaron en la madera- pero el fútbol es caprichoso en este sentido.

El equipo local adelantó algo sus líneas tras la reanudación, consciente de que sería difícil aguantar otros 45 minutos escondido, agazapado en la cueva y dándole la espalda al partido sin recibir un gol.

El Barça agradeció un choque más abierto y el respetable también. Pedro, Messi y Alexis, en un doble ocasión en la que se estrelló contra Forster, tuvieron el empate antes de la hora. Y el Celtic, más animoso, intentaba tímidamente dar la réplica con un disparo muy desviado de Wanyama.

Los catalanes rondaron la tragedia cuando Song hizo una fea entrada que le debió costar la segunda amarilla, pero el árbitro le perdonó la expulsión.

Tito Vilanova dio entrada a Villa y Cesc para reforzar el ataque y a Piqué para apuntalar la zaga atrás en las jugadas de estrategia. Messi tocó a corneta y los últimos veinte minutos fueron otro soliloquio azulgrana.

El astro argentino tuvo un para de ocasiones claras, pero Forster se empeñó en erigirse como el héroe de la noche. Cuando más exigido parecía el Celtic, el recién ingresado Watts recogió un pelotazo arriba para batir a Valdés a la contra a falta de siete minutos para el final.

El Barça lo siguió intentando hasta el final, pero solo pudo recortar distancias por mediación de Messi, que por fin logró batir a Forster en el tiempo añadido después de recoger un rechace del meta británico a disparo de Villa.

La Pulga ni siquiera tuvo tiempo de dedicarle el gol a su hijo Thiago y el conjunto azulgrana tampoco de igualar ya el partido.





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