viernes, 29 de enero de 2016

Auspiciador del equipo catalán: ¿Por qué la marca Qatar se aleja del Barcelona?



Qatar realizó una fuerte apuesta por el Barça. Situó su marca en el corazón del mejor club del mundo y el FC Barcelona pasó a ser el número uno en patrocinio de la camiseta ingresando alrededor de 150 millones de euros en cinco años, lo que le permitió seguir siendo el club competitivo y poderoso que es actualmente. Las dos partes salían favorecidas. En los dos lados hubo críticas. En Qatar por apostar tan fuerte por un solo club (después vendría la compra del PSG) y en Barcelona la oposición a la Junta enarboló la bandera anti-Qatar arropada por un sector mediático.

La inclusión de Qatar en la camiseta había sido aprobada por el 90 por ciento de los socios representados en la Asamblea del club donde se sometió a votación. La presión, sin embargo, fue constante sin tener en cuenta que el acuerdo era un convenio puramente comercial de dos partes que salían beneficiadas. En Barcelona se disparaba la contestación, mientras en París, por ejemplo, no existía y allí Qatar era el propietario del PSG. Tampoco nadie cuestionaba otros patrocinios con sistemas políticos más problemáticos que el de Qatar y las empresas iban firmando acuerdos comerciales con el país que lideraba Oriente Medio, gracias a la eficaz actividad de sus mejores ejecutivos (entre ellos los que firmaron el acuerdo con el Barça) y las líneas marcadas por el Emir. Ser el líder natural de la zona tampoco generaba especiales simpatías con los países vecinos.

Qatar ha tenido que convivir con la persecución de una mayoría de prensa anglosajona que no digirió que el Mundial de 2022 se lo dieran al país árabe en lugar de a EEUU, apoyado por Inglaterra. Varias informaciones pusieron en cuestión la honorabilidad de la elección, mientras desde Qatar se negaban las acusaciones.

Mientras, el vicepresidente Javier Faus llegaba a un acuerdo con Qatar para la renovación del contrato de patrocinio que expira este año, antes de las elecciones. La cantidad llegaba a los 60 millones de euros y el pacto era verbal. Josep MariaBartomeu comentó a los qatarís que prefería firmar el contrato después de las elecciones para que no fuera mal utilizado o entendido en plenos comicios por la presidencia blaugrana. La opción de Bartomeu defendía el acuerdo con Qatar, matizando que había pedido a una empresa internacional que hiciera una prospección de mercado para ver si había otras ofertas interesantes. La candidatura ganó con claridad siendo la más contundente en la defensa del patrocinio de la camiseta.

Sin embargo, en una reunión que debía ser protocolaria para firmar los acuerdos, tras las elecciones, el Barça, a través de su presidente, dijo que el patrocinio valía cien millones de euros, enseñando en el iPad la imagen del tridente. Quien había negociado a favor del Barça desde Qatar se sintió herido ya que el club blaugrana retiraba una oferta que ya había sido aceptada y demandaba unos 40 millones de euros más. Las negociaciones se rompieron y las relaciones quedaron tocadas.


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