Real Madrid se quedó a las puertas de la victoria en el “Ciutat de Valencia” ante Levante después de que un gol del debutante Giampaolo Pazzini, en el minuto 89, llevase al marcador el 2-2 final tras un duelo igualado.
Tras desaprovechar Real Madrid sus opciones del primer periodo, Levante mejoró su intensidad en los últimos compases del primer acto y en el segundo tiempo, y a la contra, puso en aprietos al Real Madrid hasta igualar dos veces el marcador.
Pero a pesar de no crear peligro en los primeros compases del partido, el equipo de Zidane abrió el marcador a los once minutos tras un remate de cabeza de Ramos.
Levante no se descompuso, pero adoleció de la intensidad que se requiere ante un rival de la calidad del Real Madrid.
Sin grandes alardes en el juego el delantero local Emmanuel Boateng rompió esa tranquilidad a tres minutos con el tanto del empate.
Con el paso de los minutos el Real Madrid se sacudió la presión local. El premio para el conjunto blanco llegó a ocho minutos del final con Isco.
Cuando el partido parecía que se decantaría a favor de Madrid, el debutante Pazzini igualó el marcador, en el 89'.
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domingo, 4 de febrero de 2018
sábado, 3 de febrero de 2018
Zidane tiene 12 días para "poner gasolina" de cara al PSG
El técnico del Real Madrid, Zinedine Zidane, se mostró satisfecho este viernes de poder contar con dos semanas de tranquilidad antes del partido europeo contra el París SG el 14 de febrero y aseguró querer "poner gasolina" para recuperar "la intensidad necesaria" en el juego.
"Cuando tienes una semana larga, como esta semana y la próxima, es el momento para echar gasolina y trabajar", dijo el técnico francés en rueda de prensa.
El Real Madrid, eliminado en cuartos de final de la Copa del Rey, sólo tiene dos partidos de aquí a su partido de ida de octavos de final de la 'Champions' contra el PSG: el sábado contra el Levante y el 10 de febrero contra la Real Sociedad, mientras que los parisinos juegan cada tres días.
"El calendario no nos da ventaja. Tienen un calendario como el nuestro, es así", dijo Zidane.
Pero, 'Zizou' subrayó, no obstante, que es un buen momento para impulsar a su Real Madrid, convaleciente tras un mes de enero horrible.
"Lo que es interesante es tener, por ejemplo, entrenamientos más largos de lo normal. Eso supone resistencia", dijo el técnico francés.
"Tenemos que volver a recuperar, mejorar nuestra intensidad. Si logramos tener la intensidad necesaria, lo más posible durante un partido, haremos daño a cualquier rival, estoy convencido", dijo.
Con un Real Madrid a 19 puntos del líder de la Liga, el Barcelona, a Zidane sólo le queda la 'Champions' para salvar la temporada, pero aseguró ser optimista y confiar "en mi plantilla ciegamente", tras rechazar reforzarse en el recién cerrado mercado.
"Me da igual lo que va a pasar el próximo año. Estoy aquí para pensar en lo que hago ahora, preparar los partidos de liga. Lo dices como si la Liga estuviera sentenciada y yo no lo creo. Nunca se puede decir nada en fútbol", dijo Zidane.
En cuanto a la Liga de Campeones, "tenemos máxima ilusión en esta competición, el Madrid tiene muchas (12 en total) y vamos a hacer todo para ganar nuestro próximo partido de 'Champions'", concluyó.
"Cuando tienes una semana larga, como esta semana y la próxima, es el momento para echar gasolina y trabajar", dijo el técnico francés en rueda de prensa.
El Real Madrid, eliminado en cuartos de final de la Copa del Rey, sólo tiene dos partidos de aquí a su partido de ida de octavos de final de la 'Champions' contra el PSG: el sábado contra el Levante y el 10 de febrero contra la Real Sociedad, mientras que los parisinos juegan cada tres días.
"El calendario no nos da ventaja. Tienen un calendario como el nuestro, es así", dijo Zidane.
Pero, 'Zizou' subrayó, no obstante, que es un buen momento para impulsar a su Real Madrid, convaleciente tras un mes de enero horrible.
"Lo que es interesante es tener, por ejemplo, entrenamientos más largos de lo normal. Eso supone resistencia", dijo el técnico francés.
"Tenemos que volver a recuperar, mejorar nuestra intensidad. Si logramos tener la intensidad necesaria, lo más posible durante un partido, haremos daño a cualquier rival, estoy convencido", dijo.
Con un Real Madrid a 19 puntos del líder de la Liga, el Barcelona, a Zidane sólo le queda la 'Champions' para salvar la temporada, pero aseguró ser optimista y confiar "en mi plantilla ciegamente", tras rechazar reforzarse en el recién cerrado mercado.
"Me da igual lo que va a pasar el próximo año. Estoy aquí para pensar en lo que hago ahora, preparar los partidos de liga. Lo dices como si la Liga estuviera sentenciada y yo no lo creo. Nunca se puede decir nada en fútbol", dijo Zidane.
En cuanto a la Liga de Campeones, "tenemos máxima ilusión en esta competición, el Madrid tiene muchas (12 en total) y vamos a hacer todo para ganar nuestro próximo partido de 'Champions'", concluyó.
Se agotaron las entradas para el Real Madrid-PSG
El partido de ida de octavos de final de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y el París SG el 14 de febrero llenará el estadio Santiago Bernabéu (81.044 localidades), después que las entradas puestas a la venta esta semana se hayan agotado rápidamente.
En la página web del club merengue, un mensaje precisa que las entradas están "agotadas", pero algunas localidades podrían eventualmente ser puestas a la venta a medida que los abonados que no puedan asistir al encuentro liberen sus asientos.
Según la edición en línea del rotativo deportivo madrileño Marca, las entradas destinadas al gran público, fuera de socios y abonados, se agotaron en 37 minutos.
Marca destaca además que en una web de reventa de billetes un aficionado ha puesto a la venta su billete por... 24.080 euros.
Para este partido contra el PSG, el Real Madrid ha puesto a la venta entradas para el gran público que van de los 75 euros a los 235 euros, sin contar las entradas VIP.
Las entradas son más caras que las que se vendían el pasado año a esta mismas alturas de la competición contra el Nápoles (entre 65 y 215 euros) y sensiblemente idénticas, teniendo en cuenta la inflación, a las de los octavos de final contra el Mánchester United en 2013 (a partir de 70 euros).
En la página web del club merengue, un mensaje precisa que las entradas están "agotadas", pero algunas localidades podrían eventualmente ser puestas a la venta a medida que los abonados que no puedan asistir al encuentro liberen sus asientos.
Según la edición en línea del rotativo deportivo madrileño Marca, las entradas destinadas al gran público, fuera de socios y abonados, se agotaron en 37 minutos.
Marca destaca además que en una web de reventa de billetes un aficionado ha puesto a la venta su billete por... 24.080 euros.
Para este partido contra el PSG, el Real Madrid ha puesto a la venta entradas para el gran público que van de los 75 euros a los 235 euros, sin contar las entradas VIP.
Las entradas son más caras que las que se vendían el pasado año a esta mismas alturas de la competición contra el Nápoles (entre 65 y 215 euros) y sensiblemente idénticas, teniendo en cuenta la inflación, a las de los octavos de final contra el Mánchester United en 2013 (a partir de 70 euros).
Real Madrid visita al Levante en la previa del partido con PSG por la Liga de Campeones
El Levante recibe al Real Madrid en plena crisis de resultados y recién culminada una profunda renovación en su plantilla en el mercado de invierno, mientras que el equipo de Zinedine Zidane busca confirmar su mejoría ante la inminente eliminatoria de Liga de Campeones frente al PSG. El partido comenzará a las 15.45 (hora boliviana).
A priori, las fuerzas están desequilibradas ya que el equipo madrileño es capaz de lo peor, como ocurrió ante el Leganés en Copa, y de lo mejor con su goleada en Mestalla al Valencia, mientras que el Levante atraviesa su peor momento del curso, con una sola victoria en los últimos dieciséis partidos en LaLiga Santander. Zidane no da por perdida la Liga, pese a los 19 puntos de diferencia con el Barcelona.
A priori, las fuerzas están desequilibradas ya que el equipo madrileño es capaz de lo peor, como ocurrió ante el Leganés en Copa, y de lo mejor con su goleada en Mestalla al Valencia, mientras que el Levante atraviesa su peor momento del curso, con una sola victoria en los últimos dieciséis partidos en LaLiga Santander. Zidane no da por perdida la Liga, pese a los 19 puntos de diferencia con el Barcelona.
jueves, 1 de febrero de 2018
Neymar presenta demanda millonaria contra el Barcelona
La salida de Neymar del Barcelona es todavía una herida abierta para las dos partes. Para el brasileño, porque no termina de encontrar su lugar en el PSG, en el que a poco de llegar parece ya dispuesto a partir. Para los catalanes, porque no le perdonan el presunto desprecio de haber querido irse hacia una liga que consideran menor. Y en medio de ese contexto, el delantero, que suena fuerte como posible refuerzo del Real Madrid en un futuro cercano, dio un paso hacia lo que se asemeja mucho a una declaración de guerra.
El diario El Mundo asegura en su edición de este miércoles que Neymar ejecutó finalmente su amenaza contra el FC Barcelona y ahora le reclama judicialmente la segunda parte de la prima de renovación que, por contrato, le correspondía percibir cuando abandonó el club.
Más allá de lo que significa en términos simbólicos denunciar al club, la demanda es por un monto exorbitante: según fuentes próximas al futbolista, son 26 millones de euros que tenía estipulados más un 10 por ciento de intereses. En total, cerca de 30 millones.
El Barcelona no piensa quedarse quieto y quiere contraatacar. Le reclama a Neymar, en el mismo juzgado de Primera Instancia de Barcelona que recibió la denuncia del jugador, todos los ingresos derivados de la renovación que firmó meses antes de marcharse a Francia, además de una multa de nueve millones de euros por daños y perjuicios. En total, 75 millones de euros.
En agosto pasado, el Barcelona se había negado a pagar la segunda parte de la prima de renovación pactada con Neymar, luego de que se supiera su partida al PSG, que finalmente se consumó cuando el club francés pagó la cláusula de rescisión de 222 millones de euros.
Los catalanes consideraron que no correspondía hacer el pago, que vencía el 31 de agosto, porque el jugador había decidido irse. Para el Barcelona, Neymar incumplió el contrato que habían firmado, donde se preveía que el vínculo se extendiera hasta 2021.
El diario El Mundo asegura en su edición de este miércoles que Neymar ejecutó finalmente su amenaza contra el FC Barcelona y ahora le reclama judicialmente la segunda parte de la prima de renovación que, por contrato, le correspondía percibir cuando abandonó el club.
Más allá de lo que significa en términos simbólicos denunciar al club, la demanda es por un monto exorbitante: según fuentes próximas al futbolista, son 26 millones de euros que tenía estipulados más un 10 por ciento de intereses. En total, cerca de 30 millones.
El Barcelona no piensa quedarse quieto y quiere contraatacar. Le reclama a Neymar, en el mismo juzgado de Primera Instancia de Barcelona que recibió la denuncia del jugador, todos los ingresos derivados de la renovación que firmó meses antes de marcharse a Francia, además de una multa de nueve millones de euros por daños y perjuicios. En total, 75 millones de euros.
En agosto pasado, el Barcelona se había negado a pagar la segunda parte de la prima de renovación pactada con Neymar, luego de que se supiera su partida al PSG, que finalmente se consumó cuando el club francés pagó la cláusula de rescisión de 222 millones de euros.
Los catalanes consideraron que no correspondía hacer el pago, que vencía el 31 de agosto, porque el jugador había decidido irse. Para el Barcelona, Neymar incumplió el contrato que habían firmado, donde se preveía que el vínculo se extendiera hasta 2021.
El Barça invierte 132 millones y es el rey del mercado de la temporada
El Barcelona, un equipo poco dado a fichar a mitad de temporada, batió este invierno europeo todos los récords al invertir 131,8 millones de euros -más variables- en el centrocampista brasileño Philipe Coutinho (Liverpool) y el defensa colombiano Yerry Mina (Palmeiras) .
Hasta hora, el club catalán se había reforzado solo en el ecuador de una campaña para completar la plantilla en caso de sufrir bajas prolongadas o si se presentaba alguna oportunidad de mercado.
Esta vez, en cambio, ha decidido tirar la casa por la ventana (120 millones más otros 40 en variables) para traerse a Coutinho, el crack por el que ya suspiraba el pasado verano. Y ha adelantado la incorporación (por 11,8 millones) de una central de proyección como Mina, al que ya seguía hace tiempo.
La última vez que el Barcelona acudió al mercado de invierno fue la temporada 2010-2011, cuando pagó 3 millones de euros al PSV Eindhoven por Ibrahim Afellay, para reforzar una plantilla que entonces solo contaba con 20 jugadores del primer equipo.
En su primera campaña de azulgrana, Afellay, un centrocampista holandés de gran proyección, jugó 16 partidos de Liga, marcó un gol e incluso dio una asistencia en una semifinal de la Liga de Campeones frente al Real Madrid.
El Barça de Guardiola acabó conquistando la Liga y la Champions y también llegó a la final de la Copa del Rey, donde cayó en la prórroga contra el eterno rival. Sin embargo, la temporada siguiente, Afellay sufriría una grave lesión de rodilla que supuso el principio del fin de su etapa en el club catalán.
Tres temporadas antes, en la 2007-08, el Barcelona se hizo con los servicios del portero José Manuel Pinto, para suplir en la portería azulgrana a Albert Jorquera, que acaba de padecer una lesión de ligamentos cruzados.
El gaditano, que entonces militaba, con el Celta, en Segunda División, había sido distinguido con el Trofeo Zamora como portero menos goleado de Primera División, la temporada 2004-05.
Por la cesión durante seis meses de Pinto, el Barcelona pagó medio millón de euros al club gallego, con una opción de compra sin coste adicional, y el andaluz fue, durante cinco años y medio, el suplente habitual de Víctor Valdés.
En el curso 2004-05, la entidad catalana contrató a dos futbolistas en el mes de enero: el delantero argentino Maxi López, por quien pagó 6 millones de euros a River Plate, y el veterano centrocampista italiano Demetrio Albertini, que llegó con la carta de libertad procedente del Atalanta.
En aquella campaña, Henrik Larsson, Jose Edmilson, Thiago Motta y Gabri García se habían roto los ligamentos cruzados y se perdían casi toda la temporada. Pero la presencia de Maxi y Albertini fue poco menos que testimonial.
El argentino apenas disputó 8 partidos (y marcó un gol) y el italiano, solo cinco. Aun así el equipo de Frank Rijkaard ganaría aquella Liga. Maxi aun seguiría una temporada más en el Barcelona, aunque su presencia en el once fue todavía más residual. Albertini, en cambio, anunciaría poco después su retirada.
A mitad de la temporada 2003-04, la primera de Rijkaard, llegaría Edgar Davids. El centrocampista holandés, cedido por la Juventus, encajó desde el primer minuto para ofrecer un rendimiento inmediato, aportando en el centro del campo el equilibrio necesario para mayor gloria y lucimiento de Ronaldinho.
El equipo, aún en construcción, no ganó nada esa temporada, aunque, tras un inicio dubitativo, asentó su juego para quedar segundo en la Liga, lo que le permitió regresar a la Liga de Campeones al año siguiente, tras disputar la Copa de la UEFA aquella campaña.
Sin embargo, pese a su gran rendimiento, Davids no seguiría en el Barça, al no llegar a un acuerdo para renovar su contrato, y ficharía por el Inter de Milán.
Tampoco continuó en el Barcelona el lateral zurdo argentino Juan Pablo Sorín, cedido la campaña anterior por el Cruzeiro, después de de que el jugador se desvinculara del Lazio.
Aunque tuvo un rendimiento bastante aceptable, llegando a disputar quince partidos en la segunda mitad de la temporada 2002-2003, el fracaso de aquel equipo que dirigía Radomir Antic exigía una remodelación profunda. Y el Barça decidió no ejercer la opción de compra que tenía sobre él.
A mitad de la temporada 1998-99 llegaron los hermanos Frank y Ronald de Boer, procedentes del Ajax, que percibió por el traspaso unos 3.000 millones de pesetas (unos 18 millones de euros)
Los gemelos pasaban a formar parte de un vestuario que, antes de su llegada, ya tenía seis futbolistas holandeses y un entrenador, Louis van Gaal, de la misma nacionalidad.
Ronald no llegó a triunfar durante el año y medio que estuvo en Can Barça. En cambio, su hermano Frank se asentó en el once titular desde el principio y defendió la elástica azulgrana en 214 ocasiones durante cinco temporadas y media.
Un año antes de que llegaran los gemelos de Boer, Van Gaal se encaprichó del central zurdo Wiston Bogarde, a quien ya había entrenado en el Ajax.
Bogarde, que venía de jugar solo tres partidos en el Milán, llegó al Barcelona a cambio de 800 millones de las antiguas pesetas y ese mismo año conquistó la Liga española.
Pese a los títulos, en la capital catalana pasó, con mucha más pena que gloria, dos temporadas y media, hasta quedarse sin coartada para seguir con la marcha de Van Gaal en verano de 2000.
El delantero nigeriano Emmanuel Amunike, que llegó en el invierno de la campaña 1996-97 por expreso deseo de Bobby Robson tuvo una trayectoria similar a la de Bogarde pues, como ocurrió con el holandés, el Camp Nou puso en duda su nivel para jugar en el Barça desde su llegada.
El club azulgrana pagó por Amunike 500 millones de pesetas de la época (unos 3 millones de euros actuales) el Sporting de Lisboa, donde había coincidido con Robson. En ese segunda mitad de curso, disputó 19 partidos de Liga y dos de Copa y ganó la Copa del Rey y la Recopa de Europa.
Pero la campaña siguiente, ya con Van Gaal en el banquillo, empezó un rosario de lesiones que le dejó prácticamente inédito hasta su salida del club al final de la temporada 1999-2000.
Hasta hora, el club catalán se había reforzado solo en el ecuador de una campaña para completar la plantilla en caso de sufrir bajas prolongadas o si se presentaba alguna oportunidad de mercado.
Esta vez, en cambio, ha decidido tirar la casa por la ventana (120 millones más otros 40 en variables) para traerse a Coutinho, el crack por el que ya suspiraba el pasado verano. Y ha adelantado la incorporación (por 11,8 millones) de una central de proyección como Mina, al que ya seguía hace tiempo.
La última vez que el Barcelona acudió al mercado de invierno fue la temporada 2010-2011, cuando pagó 3 millones de euros al PSV Eindhoven por Ibrahim Afellay, para reforzar una plantilla que entonces solo contaba con 20 jugadores del primer equipo.
En su primera campaña de azulgrana, Afellay, un centrocampista holandés de gran proyección, jugó 16 partidos de Liga, marcó un gol e incluso dio una asistencia en una semifinal de la Liga de Campeones frente al Real Madrid.
El Barça de Guardiola acabó conquistando la Liga y la Champions y también llegó a la final de la Copa del Rey, donde cayó en la prórroga contra el eterno rival. Sin embargo, la temporada siguiente, Afellay sufriría una grave lesión de rodilla que supuso el principio del fin de su etapa en el club catalán.
Tres temporadas antes, en la 2007-08, el Barcelona se hizo con los servicios del portero José Manuel Pinto, para suplir en la portería azulgrana a Albert Jorquera, que acaba de padecer una lesión de ligamentos cruzados.
El gaditano, que entonces militaba, con el Celta, en Segunda División, había sido distinguido con el Trofeo Zamora como portero menos goleado de Primera División, la temporada 2004-05.
Por la cesión durante seis meses de Pinto, el Barcelona pagó medio millón de euros al club gallego, con una opción de compra sin coste adicional, y el andaluz fue, durante cinco años y medio, el suplente habitual de Víctor Valdés.
En el curso 2004-05, la entidad catalana contrató a dos futbolistas en el mes de enero: el delantero argentino Maxi López, por quien pagó 6 millones de euros a River Plate, y el veterano centrocampista italiano Demetrio Albertini, que llegó con la carta de libertad procedente del Atalanta.
En aquella campaña, Henrik Larsson, Jose Edmilson, Thiago Motta y Gabri García se habían roto los ligamentos cruzados y se perdían casi toda la temporada. Pero la presencia de Maxi y Albertini fue poco menos que testimonial.
El argentino apenas disputó 8 partidos (y marcó un gol) y el italiano, solo cinco. Aun así el equipo de Frank Rijkaard ganaría aquella Liga. Maxi aun seguiría una temporada más en el Barcelona, aunque su presencia en el once fue todavía más residual. Albertini, en cambio, anunciaría poco después su retirada.
A mitad de la temporada 2003-04, la primera de Rijkaard, llegaría Edgar Davids. El centrocampista holandés, cedido por la Juventus, encajó desde el primer minuto para ofrecer un rendimiento inmediato, aportando en el centro del campo el equilibrio necesario para mayor gloria y lucimiento de Ronaldinho.
El equipo, aún en construcción, no ganó nada esa temporada, aunque, tras un inicio dubitativo, asentó su juego para quedar segundo en la Liga, lo que le permitió regresar a la Liga de Campeones al año siguiente, tras disputar la Copa de la UEFA aquella campaña.
Sin embargo, pese a su gran rendimiento, Davids no seguiría en el Barça, al no llegar a un acuerdo para renovar su contrato, y ficharía por el Inter de Milán.
Tampoco continuó en el Barcelona el lateral zurdo argentino Juan Pablo Sorín, cedido la campaña anterior por el Cruzeiro, después de de que el jugador se desvinculara del Lazio.
Aunque tuvo un rendimiento bastante aceptable, llegando a disputar quince partidos en la segunda mitad de la temporada 2002-2003, el fracaso de aquel equipo que dirigía Radomir Antic exigía una remodelación profunda. Y el Barça decidió no ejercer la opción de compra que tenía sobre él.
A mitad de la temporada 1998-99 llegaron los hermanos Frank y Ronald de Boer, procedentes del Ajax, que percibió por el traspaso unos 3.000 millones de pesetas (unos 18 millones de euros)
Los gemelos pasaban a formar parte de un vestuario que, antes de su llegada, ya tenía seis futbolistas holandeses y un entrenador, Louis van Gaal, de la misma nacionalidad.
Ronald no llegó a triunfar durante el año y medio que estuvo en Can Barça. En cambio, su hermano Frank se asentó en el once titular desde el principio y defendió la elástica azulgrana en 214 ocasiones durante cinco temporadas y media.
Un año antes de que llegaran los gemelos de Boer, Van Gaal se encaprichó del central zurdo Wiston Bogarde, a quien ya había entrenado en el Ajax.
Bogarde, que venía de jugar solo tres partidos en el Milán, llegó al Barcelona a cambio de 800 millones de las antiguas pesetas y ese mismo año conquistó la Liga española.
Pese a los títulos, en la capital catalana pasó, con mucha más pena que gloria, dos temporadas y media, hasta quedarse sin coartada para seguir con la marcha de Van Gaal en verano de 2000.
El delantero nigeriano Emmanuel Amunike, que llegó en el invierno de la campaña 1996-97 por expreso deseo de Bobby Robson tuvo una trayectoria similar a la de Bogarde pues, como ocurrió con el holandés, el Camp Nou puso en duda su nivel para jugar en el Barça desde su llegada.
El club azulgrana pagó por Amunike 500 millones de pesetas de la época (unos 3 millones de euros actuales) el Sporting de Lisboa, donde había coincidido con Robson. En ese segunda mitad de curso, disputó 19 partidos de Liga y dos de Copa y ganó la Copa del Rey y la Recopa de Europa.
Pero la campaña siguiente, ya con Van Gaal en el banquillo, empezó un rosario de lesiones que le dejó prácticamente inédito hasta su salida del club al final de la temporada 1999-2000.
Barcelona gana a Valencia y se acerca a la final
El Barcelona se lleva una mínima ventaja a Mestalla después de derrotar por un gol de Luis Suárez (1-0) a un Valencia muy defensivo, que en el segundo tiempo se estiró pero sin fortuna, aunque tuvo un ocasión inmejorable en el minuto 89.
Un Barza dominante y abusivo con el balón intentó ante un conservador Valencia llevar el peso del partido y traducirlo en goles, pero acabó haciéndole cosquillas, ya que en los primeros 45 minutos Jaume Doménech vivió en su área sin excesivos peligro.
El partido tenía una dinámica clara desde el primer minuto: el balón iba a ser del Barza y los espacios del Valencia. El equipo de Marcelino García Toral lo fió todo a cerrar los pasillos interiores y a que el cuarteto formado por Andreas, Parejo, Coquelin y Soler impidiesen en el centro del campo que su rival no se sintiese cómodo. Y lo logró.
A pesar del ímpetu de los azulgrana y las ganas de llegar con la máxima celeridad al primer gol, su fútbol fue perdiendo fuerza, se volvió cada vez más previsible y a pesar de que el balón merodeó con relativa facilidad las inmediaciones del área valencianista, casi nunca fue en ventaja para los rematadores. De hecho, el Barza olvidó la faceta de rematar de lejos.
Mientras en ataque el Barcelona se iba desdibujando, la retaguardia no perdió la concentración en los escasos arrebatos del equipo valenciano, que a punto estuvo de sacar petróleo en un balón en el que Umititi se confió mientras lo protegía, y acabó en un córner infructuoso.
Rubén Vezo tuvo dos buenas intervenciones en cortar sendas pelotas. En el minuto 14, se anticipó a un balón que iba a recibir Suárez, que acabó en córner y un disparo alto de Aleix Vidal, y en el 24, se lanzó al suelo para neutralizar una jugada que podría haber habilitado a Suárez, a pase de Messi, para quedarse solo ante Jaume.
El momento más incisivo del Barcelona llegó en el minuto 39, en una acción que acabó con un 'centrochut' de Jordi Alba, cuyo balón se paseó por delante de la meta y con Luis Suárez echándose al suelo para desviarlo a gol, sin acierto.
El instante del Valencia llegó en el minuto de añadido, cuando tuvo presencia por primera vez en el campo del Barza y acabó con Martín Montoya conectando un duro disparo que salió desviado.
El Valencia salió más descarado en el segundo tiempo y tras una primera parte echado atrás, en este acto dio un paso adelante, aunque la primera acción de gol la elaboró el Barcelona, en los pies de Messi, quien tras hacer un eslalon hacia la izquierda su duro disparo acabó en el lateral de la meta visitante.
En el minuto 51 se produjo el primer disparo entre los tres palos por parte valencianista, cuando Parejo lo intentó en una acción que Cillessen atrapó en el suelo.
Al Barcelona le aparecieron los espacios, pero no estaba preciso ni veloz, y en las pérdidas el Valencia no disimuló que había cambiado el talante y que iba a por un gol.
Tras sacar un balón envenenado Coquelin, en una falta de Messi, Maksimovic, que había entrado en el 46, realizó una cabalgada por la banda izquierda y su centró lo neutralizó un Piqué que evitó males mayores dentro del área azulgrana.
El partido estaba para el que más pausa tuviese, ya que se había entrado en una fase de dominio alterno, y el balón llegó a Messi, quién se lo echó hasta la línea de fondo y se lo envió a un Suárez que, en el otro palo y después de que Jaume lo rozase, conectó un certero remate de cabeza (1-0, minuto 67).
El Barcelona encajó al Valencia en el área y los de Marcelino García Toral vivieron momentos de mucho apuro, hasta que las líneas defensivas lograron recomponerse, aunque el cansancio ya hacía mella y a los azulgrana les costaba cada vez menos llevar peligro a la meta de Doménech.
En uno de los muchos saques de esquina que lanzó el Barza, Paco Alcácer obligó a Jaume a sacar el balón para un nuevo saque de esquina.
El Valencia no se acoquinó y Santi Mina salió en lugar de Rodrigo para que los ataques levantinos tuviesen otra resolución. En una de las últimas acciones del partido, precisamente Santi Mina la tuvo, pero Cillessen debió salir fuera del área para enviar a córner el balón. En la última, un nuevo remate suyo de cabeza salió alto.
Ficha técnica:
Barcelona (1): Cillessen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Alba; Rakitic (Paulinho, min.67), Busquets, Iniesta (Alcácer, min.75; Aleix Vidal (Coutinho, min.57), Messi y Suárez.
Valencia (0): Jaume Doménech; Montoya, Vezo, Paulista, Gayà; Soler (Ferran Torres, min.75), Coquelin, Andreas Pereira (Maksimosic, min.46); Vietto y Rodrigo (Santi Mina, min.81).
Gol: 1-0, min.67: Luis Suárez.
Árbitro: José María Sánchez Martínez (comité murciano). Mostró cartulina amarilla a Sergi Roberto (min.35), Andreas Pereira (min.39), Vietto (min.50) y Soler (min.52).
Incidencias: partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey, disputado en el Camp Nou ante 50.959 espectadores, según datos facilitados por el FC Barcelona.
Un Barza dominante y abusivo con el balón intentó ante un conservador Valencia llevar el peso del partido y traducirlo en goles, pero acabó haciéndole cosquillas, ya que en los primeros 45 minutos Jaume Doménech vivió en su área sin excesivos peligro.
El partido tenía una dinámica clara desde el primer minuto: el balón iba a ser del Barza y los espacios del Valencia. El equipo de Marcelino García Toral lo fió todo a cerrar los pasillos interiores y a que el cuarteto formado por Andreas, Parejo, Coquelin y Soler impidiesen en el centro del campo que su rival no se sintiese cómodo. Y lo logró.
A pesar del ímpetu de los azulgrana y las ganas de llegar con la máxima celeridad al primer gol, su fútbol fue perdiendo fuerza, se volvió cada vez más previsible y a pesar de que el balón merodeó con relativa facilidad las inmediaciones del área valencianista, casi nunca fue en ventaja para los rematadores. De hecho, el Barza olvidó la faceta de rematar de lejos.
Mientras en ataque el Barcelona se iba desdibujando, la retaguardia no perdió la concentración en los escasos arrebatos del equipo valenciano, que a punto estuvo de sacar petróleo en un balón en el que Umititi se confió mientras lo protegía, y acabó en un córner infructuoso.
Rubén Vezo tuvo dos buenas intervenciones en cortar sendas pelotas. En el minuto 14, se anticipó a un balón que iba a recibir Suárez, que acabó en córner y un disparo alto de Aleix Vidal, y en el 24, se lanzó al suelo para neutralizar una jugada que podría haber habilitado a Suárez, a pase de Messi, para quedarse solo ante Jaume.
El momento más incisivo del Barcelona llegó en el minuto 39, en una acción que acabó con un 'centrochut' de Jordi Alba, cuyo balón se paseó por delante de la meta y con Luis Suárez echándose al suelo para desviarlo a gol, sin acierto.
El instante del Valencia llegó en el minuto de añadido, cuando tuvo presencia por primera vez en el campo del Barza y acabó con Martín Montoya conectando un duro disparo que salió desviado.
El Valencia salió más descarado en el segundo tiempo y tras una primera parte echado atrás, en este acto dio un paso adelante, aunque la primera acción de gol la elaboró el Barcelona, en los pies de Messi, quien tras hacer un eslalon hacia la izquierda su duro disparo acabó en el lateral de la meta visitante.
En el minuto 51 se produjo el primer disparo entre los tres palos por parte valencianista, cuando Parejo lo intentó en una acción que Cillessen atrapó en el suelo.
Al Barcelona le aparecieron los espacios, pero no estaba preciso ni veloz, y en las pérdidas el Valencia no disimuló que había cambiado el talante y que iba a por un gol.
Tras sacar un balón envenenado Coquelin, en una falta de Messi, Maksimovic, que había entrado en el 46, realizó una cabalgada por la banda izquierda y su centró lo neutralizó un Piqué que evitó males mayores dentro del área azulgrana.
El partido estaba para el que más pausa tuviese, ya que se había entrado en una fase de dominio alterno, y el balón llegó a Messi, quién se lo echó hasta la línea de fondo y se lo envió a un Suárez que, en el otro palo y después de que Jaume lo rozase, conectó un certero remate de cabeza (1-0, minuto 67).
El Barcelona encajó al Valencia en el área y los de Marcelino García Toral vivieron momentos de mucho apuro, hasta que las líneas defensivas lograron recomponerse, aunque el cansancio ya hacía mella y a los azulgrana les costaba cada vez menos llevar peligro a la meta de Doménech.
En uno de los muchos saques de esquina que lanzó el Barza, Paco Alcácer obligó a Jaume a sacar el balón para un nuevo saque de esquina.
El Valencia no se acoquinó y Santi Mina salió en lugar de Rodrigo para que los ataques levantinos tuviesen otra resolución. En una de las últimas acciones del partido, precisamente Santi Mina la tuvo, pero Cillessen debió salir fuera del área para enviar a córner el balón. En la última, un nuevo remate suyo de cabeza salió alto.
Ficha técnica:
Barcelona (1): Cillessen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Alba; Rakitic (Paulinho, min.67), Busquets, Iniesta (Alcácer, min.75; Aleix Vidal (Coutinho, min.57), Messi y Suárez.
Valencia (0): Jaume Doménech; Montoya, Vezo, Paulista, Gayà; Soler (Ferran Torres, min.75), Coquelin, Andreas Pereira (Maksimosic, min.46); Vietto y Rodrigo (Santi Mina, min.81).
Gol: 1-0, min.67: Luis Suárez.
Árbitro: José María Sánchez Martínez (comité murciano). Mostró cartulina amarilla a Sergi Roberto (min.35), Andreas Pereira (min.39), Vietto (min.50) y Soler (min.52).
Incidencias: partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey, disputado en el Camp Nou ante 50.959 espectadores, según datos facilitados por el FC Barcelona.
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