viernes, 3 de marzo de 2017

El banquillo del Barca es un fierro caliente

A Luis Enrique, como a Pep Guardiola, le ha podido la autoexigencia, la búsqueda de la perfección en un puesto de riesgo como es el banquillo del Barcelona, donde se han sentado once entrenadores en los últimos 21 años. Luis Enrique no daba más de sí. Su mérito ha sido recuperar el círculo virtuoso después de que el ‘Tata’ Martino pusiera patas arriba el estilo, la forma y el fondo.

El asturiano le ha dado la vuelta al juego, sin volver a las raíces, pero recuperando a Leo Messi y poniendo a su disposición a dos compañeros como Luis Suárez, que llegó al club a instancias del técnico, y Neymar, que han marcado una época goleadora en el fútbol mundial.

El juego ha sido menos de toque y más directo y los títulos han seguido llegando. Desde que llegó al banquillo azulgrana, el Barça de Luis Enrique ha levantado ocho trofeos.

“Es una decisión muy meditada, muy pensada. Tengo que ser fiel a lo que pienso. Vivo mi trabajo muy intensamente y con muy poco descanso”, aseguró este miércoles Luis Enrique en la sala de prensa.

“Cuatro años son una eternidad como entrenador del Barça. La razón es sencilla: son cuatro años y el tiempo lo desgasta todo. Me he vaciado y necesito llenarme”, comentó Guardiola al anunciar su marcha del club. Más o menos el mismo motivo.

Luis Enrique habrá estado tres años como técnico y Guardiola, cuatro. Entre uno y otro, el Barça de Sandro Rosell había confiado en el ‘Tata’ Martino, un invento que no funcionó y acabó con la marcha del argentino a las primeras de cambio, cuando tenía dos años de contrato. Martino fue el sustituto del malogrado Tito Vilanova, que estuvo un año al frente del equipo, en el que el Barça se llevó la Liga y batió el récord de goles y firmó la mejor primera vuelta de la historia hasta entonces.

Vilanova había sucedido en el cargo a Guardiola, el tipo que llevó al Barça a lo más alto y en cuatro años (2008-12) consiguió 14 títulos. Fue Pep Guardiola la apuesta de Joan Laporta para sustituir a Frank Rijkaard, el holandés que reintrodujo conceptos futbolísticos perdidos desde la marcha de Johan Cruyff en 1996. Rijkaard estuvo cinco años y el Barça recuperó su prestigio con la consecución de la segunda Champions de la entidad, después de unos años convulsos con la segunda etapa de Louis van Gaal (2002-03), los seis meses de Radomir Antic (2003), las diferentes etapas de Carles Rexach o la mala temporada de Serra Ferrer (2000-01). Tras la destitución de Cruyff (1988-96), que consiguió once títulos en ocho años, el Barça de Nuñez pensó en Bobby Robson (1996-97), que estuvo un año, coincidiendo con el esplendor de Ronaldo y el Barça se llevó la Copa del Rey y la Recopa.

Esos títulos no le valieron para continuar al frente del equipo y llegó Louis van Gaal, que en tres temporadas (1997-2000) permitió que el Barça consiguiera cuatro títulos: dos Ligas, una Copa y una Supercopa de Europa.

Necesita un técnico que conozca, y a ser posible mantenga, el estilo de juego, que sepa manejar el entorno del club, que realice una decidida apuesta por la cantera, precisa un entrenador con personalidad suficiente y que maneje el discurso en la sala de prensa, pero lo más importante es que saque el máximo provecho de Leo Messi y de sus dos acompañantes en ataque: Luis Suárez y Neymar.

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