sábado, 7 de enero de 2017

Hace 10 años atrás en el equipo merengue: El Real, cuando su vestuario ‘olía a alcohol’



Hace ahora 10 años, en enero de 2007, el club merengue se hallaba inmerso en una descomunal crisis que contrasta con la actual felicidad que invade al Madrid de Zidane.

En aquel momento de crisis total se ‘filtró’ que algunos jugadores habían ido a entrenar a Valdebebas resacosos. El entonces director deportivo, Pedja Mjiatovic, no lo desmintió, con los brasileños Robinho y Ronaldo Nazario, que terminó recalando semanas después en el Milan, como grandes señalados.

Preguntado en el programa ‘El Larguero’, de la SER, si algún jugador de la plantilla blanca había llegado al entrenamiento “oliendo a alcohol tras una juerga”, Mijatovic no lo negó en rotundo, sino que matizó que “ha habido situaciones esta temporada y en otras en que algún jugador no ha llegado en plenas condiciones de hacer su trabajo”.

El guardameta Iker Casillas, uno de los pesos pesados del vestuario, salió al paso y negó las acusaciones a algunos de sus compañeros de llegar en mal estado a los entrenamientos y aseguró que “aquí nadie huele a alcohol. Yo sé a lo que huele el vestuario, solo a alcohol 96º”, ironizó.

‘Rajadas’ y crisis total

El italiano Fabio Capello, que afrontaba por aquel entonces su segunda etapa en el banquillo del Real Madrid, criticó en rueda de prensa a sus jugadores por falta de compromiso y al presidente, Ramón Calderón, se le fue la lengua en un foro universitario, donde soltó que “en la plantilla hay vanidad, hay ego, todos tienen la sensación de que son superfiguras”. Llegó a calificar a Guti de “promesa de 31 años” , llamó a David Beckham “medio actor” y desveló que “Casillas cobra nueve millones de euros al año y Diego López gana 300.000 euros”. El vestuario le cantó la caña por estas declaraciones en una cita tensa y con muchos reproches.

La tormentosa temporada, sin embargo, se cerró con el Real Madrid alzando una Liga que le regaló el Barça. Fue también la campaña del fin del imperio galáctico (Beckham, Roberto Carlos y Ronaldo) y el despido de Capello, mientras el técnico estaba de vacaciones en el Tibet. “Necesitamos un director de orquesta con buen gusto”, justificó Calderón para dar puerta al italiano y abrírselas de par en par a Bernd Schuster.

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