martes, 8 de noviembre de 2016

Neymar y Lionel Messi llegaron juntos a Brasil



Eran las seis de la mañana, de este martes, en Belo Horizonte. La ciudad recién se despertaba cuando desde el cielo llegaron ellos. Y sí, es lógico, cracks de otro planeta, Messi y Neymar no podían venir desde otro lugar. Sin embargo, el avión jet, propiedad de Ney, aterrizó sin hacer ruido. Ni siquiera los empleados y la seguridad habitual del aeropuerto Carlos Drummond de Andrade sabían que allí mismo estaban llegando las dos figuras del Barcelona de España, las dos estrellas del superclásico sudamericano del jueves.

Para cuidarlos, todo el movimiento se guardó en secreto, bajo cuatro llaves. Hasta el lugar, un aeropuerto chico, alternativo al principal (donde llegaron todos los demás jugadores argentinos y brasileños), ubicado en el barrio de Pampulha, muy cerca del Mineirao.

La escena fue de película. Y el movimiento, digno de súper figuras mundiales. No es para menos: ese avión llevaba a dos de los jugadores más caros del fútbol mundial. Contando a Masche, allí volaron más de 450 millones de euros. La aeronave, con capacidad para 14 pasajeros, estaba esperando a los tres jugadores del Barsa en Río de Janeiro. Y desde ahí los trajo para Belo Horizonte. Una gentileza de Neymar, que más que como rival actuó como amigo y buen compañero: con su propio avión, facilitó que Leo y Masche no tuvieran que hacer las largas escalas que sufrieron otros jugadores de la selección para llegar a Belo Horizonte.

Una vez que aterrizó, el jet carreteó hasta uno de los hangares del pequeño aeropuerto. Aunque en la sala de embarque no había nadie, Messi y Neymar no podían aparecer en ese lugar como si nada. Es por eso que el avión los llevó a un lugar mucho más reservado. Allí, en unas oficinas, esperaban miembros de ambas selecciones. Y mucha seguridad, claro. Fue el momento de la despedida: Messi y Neymar se saludaron golpeando sus manos, Mascherano también hizo lo mismo con Ney. Y nos vemos el jueves, cara a cara.

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